martes, 29 de abril de 2008

Horror bajo los pies

Un austríaco mantuvo 24 años encerrada a su hija en un sótano. Esto no es todo, la violó en reiteradas ocasiones y tuvieron 7 hijos. Uno lo incineró luego de que muriera meses después del nacimiento, otros tres quedaron en la oscuridad y los restantes fueron cuidados por el hombre y su mujer.

La historia es escalofriante y novelesca, pero verídica. El padre/abuelo se llama Josef Fritzl y tiene 73 años, hoy la policía pidió la detención del hombre.

Polzer explicó que el "calabozo" contenía varias habitaciones, si bien muy estrechas y bajas, de 1,7 metros de altas como máximo, equipadas para dormir, así como con instalaciones sanitarias y una pequeña esquina para cocinar. No se encontró ningún televisor. Los chicos hoy tienen entre 5 y 20 años.

El padre justificó la desaparición de su hija diciendo que se había sumado a una secta y se había alejado definitivamente de la familia. O hasta ahí, porque Fritzl había contado que tres de sus nietos (hijos) a los que criaban él y su mujer fueron depositados en la puerta de su casa por la madre “rebelde” que los había abandonado.

24 años después llegó un poco de luz a la vida de esta mujer, de 42 años hoy, y sus tres hijos que no conocen la “vida”.

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