viernes, 28 de noviembre de 2008

Aguafuerte, delirio a pedido

El miércoles era la cita. Alrededor de las 18.30, más bien “o’clock”. Cuántos serían. Unos 20 – 30 alumnos. El número no mermó a pesar del correr del cuatrimestre. Es costumbre que cuando van pasando los meses, y más, después del primer parcial la cantidad de asistentes decrezca. Pero con esta materia ameritaba quedarse. Lectura, intelectuales, ideas, imaginarios, conceptos, historia, ficciones orientadores, relatos de “no ficción” y el preciado y buscado “ser nacional”.

Conjunción entre ‘periodismo y literatura’. Periodistas que escriben la historia, mientras la viven. Periodistas que sufren la realidad pero tienen la convicción de que escribir para “abrirle los ojos” al pueblo es su misión. Otros, inmersos en su forma de ver el mundo, describen al ser argentino, desde su ubicación social, claro. Y otros despotrican contra sus oponentes: “El germen a eliminar”.

En la materia ‘Periodismo y Literatura’ se realizó un recorrido intelectual, social y político desde 1880 hasta fines de 1970. Para concluir en un ensayo. En un intento de ensayar sobre la tarea de hacer una interpretación o, más bien, un análisis sobre un libro a elección que haya sido escrito en los últimos 15 años. Un intento de abarcar más de un siglo de imaginario. Bien logrado.

Sarmiento, José Hernández, Juan Bautista Alberdi, Roberto Arlt, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Rodolfo Walsh, y más. Autores que pueden ubicarse de un lado o del otro. Shumway habla de liberales y nacionalistas. Dos fracciones divididas, en un mismo territorio. Dos visiones de país y del mundo contrapuestas.

Liberales con características cercanas al autoritarismo, el poder concentrado en unos pocos para el supuesto beneficio de unos muchos, descreimiento por las raíces y anhelo de la civilización a través de los aportes de los europeos. Nacionalistas con aspiraciones a valorar lo “nuestro”. Un juego de opuestos.

La vida es un constante juego de opuestos. Liberales/ nacionalistas, Borges/ Arlt, malos / buenos, opresores/ oprimidos, jefes/ empleados, profesores/ alumnos. El poder y la escala jerárquica son parte de la vida y el eje constructor de la sociedad a nivel mundial. Unos hacen la historia y otros se oponen cuando se cree que lo expuesto es lejano a sus ideales. Unos ordenan y otros obedecen.

Democracia, derecho a réplica, un porqué, dos porqué, una forma de expresión, la construcción de una idea. Un aguafuerte. ¿un aguafuerte arltiano? Un intento. No más que un intento.
Retomo la idea de opuestos. Un juego en el que unos dictan reglas y los otros las contemplan. Con mala cara, algunas. Con gran entusiasmo, la mayoría. En la materia ‘Periodismo y Literatura’ primaron las consignas prácticas interesantes, pero también hubo de las otras.

El parcial era el 24. El parcial fue el 24. Cuatro semanas después era el segundo parcial. El segundo parcial fue cuatro semanas después. Trabajos prácticos todos los miércoles. Entregados. Un ensayo, entregado en mano el 12. Ni un minuto más, ni un minuto menos. Todo a su tiempo estipulado. Como un relojito. Lo determinado en el cronograma, en donde se especificaba la lectura obligatoria con su respectivo número de clase, y a lo que luego había que agregarle el trabajo práctico correspondiente, fue respetado a rajatabla por la mayoría. Los alumnos siempre son mayoría.

Al que le tocaba entregar el material en primera instancia cumplió. Las devoluciones, en parte. Ya entiendo, ¿los cronogramas son distintos? En la guerra de opuestos el que debe regirse a las reglas es el que no alcanzó la categoría mayor en su especie. Podes enojarte, “chillar” y hacer “puchero”, pero más tarde entenderás el porqué de ciertas actividades. ¿Más tarde entenderás el porqué de ciertas actividades? Lo que sí, son parte de la formación y de la construcción o refinamiento del intelecto.

Entre opuestos, aunque no se quiera aceptar, hay quienes están un paso adelante en la toma de decisiones y reglamentaciones. La vida es una lucha de opuestos, y habrá que aceptarla como tal.

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